Los cuidados paliativos son terapias o medidas colaterales al tratamiento clínico. Son brindados, según los casos, por médicos, enfermeros, psicólogos, trabajadores sociales, masajistas y nutricionistas.
Pueden incluir medicación, orientación nutricional, fisioterapia y terapias integradoras. El cáncer, los trastornos cardíacos, la demencia, las enfermedades respiratorias, la esclerosis, la insuficiencia renal y el HIV/Sida son los males en los que más se los requiere.

Los cuidados paliativos afirman la vida y consideran la muerte como un proceso normal. Sirven para aliviar el dolor y otros síntomas, mejorar la calidad de vida del paciente y ayudar a la familia a adaptarse a la enfermedad del paciente y en su propio duelo.
Algunos mitos referidos a este tipo de cuidados son: “Si me indican morfina, me volveré adicto”, “El dolor es inevitable y normal” o que los paliativistas ayudan en eutanasias o suicidios asistidos.
Se calcula que en el mundo hay 40 millones de personas que necesitan de estos cuidados, pero sólo el 14 % de ellos los recibe.