Llegó la hora de la sentencia. Una sentencia histórica por varias razones: no existen antecedentes en Argentina de un proceso en el que estén acusados de cometer abusos sexuales y corrupción de menores dos sacerdotes, fue el primer lugar donde los sobrevivientes tuvieron todas las garantías para denunciar y donde el sistema judicial se aggiorno para dar voz a esos exestudiantes sordos silenciados durante años.