El estudio que buscaba conocer los horarios, duración y calidad de sueño en nuestro país dio como resultado final que 50 años atrás dormíamos dos horas más que en la actualidad. El Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas advierte sobre los problemas que acarrea el dormir mal.
Para conseguir las estadísticas Crono Argentina realizó la encuesta “¿Cómo, cuánto y cuándo dormís?” a personas mayores de 13 años. Las preguntas estuvieron relacionadas con sus preferencias diarias y hábitos de sueño. Además, se obtuvo la información de datos demográficos (edad, lugar de residencia), sociológicos (estado civil, trabajo, estudios, hábitos de consumo) y de biotipo (altura, peso). El trabajo que realizaron los científicos fue cruzar todos los datos obtenidos a través de la página web http://www.cronoargentina.org/.
Los investigadores involucrados en el proyecto son los argentinos Diego Golombek y María Juliana Leone, con colaboración de la holandesa Marina Giménez. Todos pertenecen al laboratorio de Cronobiología de la Universidad Nacional de Quilmes (UNQ)-Conicet. La cronobiología es la disciplina que investiga el tiempo que tiene que ver con nuestros ritmos biológicos.
Diego Golombek comentó a Télam Radio que en la actualidad “no hay datos fidedignos a nivel nacional sobre el sueño”.
“Las deficiencias del sueño tienen una relación directa con alguno de los fantasmas contemporáneos, como la obesidad, la diabetes e incluso el tabaquismo. Dormir por debajo de las ocho horas diarias implica estar cansado y cambiar el estado de ánimo. Eso hace que uno se enferme más, porque se está más susceptible tanto a las infecciones como al cáncer”, explicó Golombek.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) establece que un adulto debe dormir entre 7 y 8 horas para mantener un óptimo estado físico, emocional y mental.
Tabaquismo
Fumar puede provocar el edema de Reinke, enfermedad relacionada directamente con el humo del tabaco, que provoca irritación crónica de las cuerdas vocales. Consumir cigarrillos provoca congestión nasal. Debido a que la respiración que debería hacerse por nariz, al estar esta obstruida comienza a realizarse por la boca,aparecen los ronquidos. Además pueden sentirse apneas, que son episodios de ahogo en la noche por el colapso total o casi total al interior de la faringe: la persona para de respirar momentáneamente y experimenta una baja en los niveles de oxígeno de la sangre.
La nicotina, un compuesto activo que provoca adicción al tabaco, es un estimulante; por lo tanto, afecta la calidad del sueño y puede provocar insomnio. Según los estudios, pese a todas las normativas internacionales contra el tabaco, las mujeres hoy fuman más que antes.
Ansiedad
Según informa elespectador.com, la falta de sueño se relaciona con la tendencia a comer en cantidades mayores en calorías y carbohidratos, pero depende de la elección de cada persona consumir o no alimentos "chatarra".
Por otra parte, conducir con sueño disminuye los reflejos que se necesitan al manejar. Al salir a la calle, cualquier persona debe tener todos sus sentidos alerta a cualquier cicunstancia, aún siendo peatón.
Al parecer, bajar un cambio y dedicarle tiempo al buen descanso, no sólo de calidad sino también de calidad, es escencial para nuestra calidad de vida y nuestra salud a mediano y largo plazo.